El ciclista obsolescente. Chesman Dezelic.


Pocas cosas pueden igualar el placer de comentar la obra literaria de un amigo, sobre todo si la obra es buena. Y aquí se dan ambas circunstancias. 

"Chesman" es el seudónimo de un amigo (no revelaré el secreto, aunque algún conocido bien pueda imaginárselo), pero si te diré que la novela es entretenida, se deja leer con facilidad y, al concluir su lectura, deja en la boca y en las meninges un agradable sabor a experiencia compartida.


Probablemente porque, más allá de las inevitables diferenciales culturales impuestas por la geografía, las experiencias del personaje son generacionalmente próximas a las mías y me ha resultado fácil y entretenido sumergirme en el bien hilvanado torrente de sus recuerdos y experiencias.

La historia es "sencilla", como suelen serlo la mayor parte de la historias de un ser humano contemporáneo en cualquier lugar del mundo civilizado. Pero detrás de los mínimos incidentes no previsibles de una vida de provincia, encontramos también la sensibilidad político-literaria, la aproximación al sentido de responsabilidad, las primeras experiencias laborales, el proceso de adaptación social, el gradual descubrimiento de si mismo, los primeros escarceos amorosos... Todo ello con un lenguaje rico y bien domesticado, puesto a las órdenes de la imaginación.

España sigue produciendo buenos escritores.