"Inocentes". Maria Sol Pérez Schael.


Algunas novelas son auténticos cocteles tropicales. Entendámonos: pasatiempos exquisitos (quiero subrayar, para algunos puristas, que un "pasatiempo" no tiene porque implicar algo poco significativo o con poca enjundia). Por el contrario, altamente sofisticados y con abundancia de ingredientes exóticos.
En este caso, la autora de "Inocentes", Marisol Pérez-Shael, es una mujer inteligente y particularmente bien formada. Socióloga, Doctora en Ciencias Políticas y periodista. Viajada. Con idiomas. 
Entre visita y visita a New York y a Europa, vive en Caracas, Venezuela, uno de los paises mas violentos del mundo. Y ahora, despues de habernos ofrecido una serie de ensayos sociologicos ("Petróleo, cultura y poder en Venezuela". "El excremento del diablo", "Ensayo sobre la democracia y sus protagonistas: Betancourt, Caldera y Péres", "Moral, Normas y Simbolización en la Sociología de Emile Durkheim") esta empresaria y profesora universitaria se ha decidido a escribir una novela "de detectives", parcialmente ambientada en ese mismo país. Aportando, amén de su experiencia vivencial como ciudadana venezolana, su capacidad analítica, su agudo analisis sociologico, una buena dosis de erudicion  y una imaginacion absolutamente irreprochable.
Mientras teje una sofisticada trama tejida con mimbres como la corrupción en España, las altas finanzas, la corrupción en Venezuela, el apoyo al regimen chavista que en la práctica representan las inversiones españolas, el terrorismo, el tráfico de drogas, el lavado de dinero y la historia de dos interesantes personajes, muy distintos entre sí, Ana Cuoto y Matías Velázquez, venezolanos ambos, que se conocen casualmente en Tenerife y luchan por sobrevivir otros en ese entorno de depredadores, grandes inversiones en energía renovables y yates en el Mediterráneo, Marisol aprovecha para darle un repaso a la problemática de nuestra querida Venezuela después de diez años de "socialismo del siglo XXI" (o, quizás, simple dictadura populista).  La violencia, el trafico, la sempiterna costumbre del miedo, la picaresca, los secuestros express, los buhoneros...
Por otro lado, Marisol maneja habilmente un muy complejo entramada de referencias. Sin atosigar al lector con un exceso de información erudita, que puede resultar disuasoria para muchos, pero manejando algunos datos, algunos detalles, con la suficiente soltura para satisfacer al que realmente entienda un poco del tema. Me refiero, por ejemplo, a detalles como un más que razonable conocimiento del entramado financiero, de las pirámides de Maadof, de las finanzas y organismos internacionales. O al conocimiento de instituciones y de las corrientes políticas españolas, algún detalle del "tejerazo"... 
Además, Marisol muestra un buen conocimiento de las tecnologías involucradas en las energías renovable. Y Ana pide un "ginger schnapps" (que, por cierto, nunca he visto pedir en España) con la misma convicción con la que Bond pedía su vodka-martino "agitado, no revuelto". Vamos, que lo del "schnapps de gengible" es coctelería de Manhattan pura y dura. 
También hay sutiles referencias a los proyectos arquitectónicas más vanguardistas de Abu Dhabi. Y citas de Jean-Marie Guyau, un buen conocimiento de la Isla de Hierro y de New York, referencias a ETA, Al Quaeda... Todo eso, agobitar al lector no avisado. 
Ah, y no quiero pasar por alto que Marisol escribe bien. Y creo advertir una sana dosis de sentido del humor.
Buen trabajo, Marisol. Quedo a la espera de tu siguiente libro.