Las Letras están de luto. Ha fallecido José Luis Sampedro.



El escritor, humanista y economista, falleció a los 96 años en su casa de la calle de Cea Bermúdez, de Madrid. Sampedro, autor de algunas de mis novelas favoritas, se volvió particularmente “popular” con la crisis de los últimos años, al convertirse en uno de los estandartes del movimiento de los “indignados”. De hecho, fue el presentador en España de otro nonagenario rebelde, Stephane Hessel, autor de “¡Indignáos!”. 
El escritor ha sido incinerado antes incluso de dar a conocer al público su desaparición, por expreso deseo del escritor que no quería alharaca en torno a su muerte ni grandes fastos fúnebres en su entierro. Quería "irse" de "manera sencilla y sin publicidad", según su viuda Olga Lucas, gracias a la cual el novelista había encarado "la muerte con toda serenidad; ella hace que mi moribundez sea muy satisfactoria".
Sampedro nació en Barcelona en 1917. Vivió en Marruecos hasta los 13 años. Economista “para hacer menos pobres a los pobres", Sampedro tuvo como alumnos a tres futuros ministros de Economía, como Miguel Boyer, Carlos Solchaga, Pedro Solbes o Elena Salgado. Fue senador por designación real y escribió obras como La sombra de los días (1945), Octubre, octubre (1981), La sonrisa etrusca (1985), La vieja sirena (1990), Real Sitio (1993), El amante lesbiano (2000), Escribir es vivir (2003), La senda del drago (2006) y La ciencia y la vida(2008). En 2001 su obra (a la que habría que añadir una decena de obras económicas) fue reconocida con el Premio Nacional de las Letras Españolas.