Ciencia Ficción. Un género mayor.


La lectura, para empezar, y la escritura, desde luego, de cualquier obra de Ciencia Ficción siempre ha sido "sospechosa", puesta en duda. Probablemente la culpa es de cierta CF "pulp", de monstruos verdes secuestrando hermosas doncellas descerebradas. Pero por una razón o por otra lo cierto es que siempre ha tenido la etiqueta de literatura "de género" y, por que no decirlo, de género menor. 

Pero eso es absolutamente injusto. Para demostrarlo, debería bastar una ya larga retahila de nombres: Ray Bradbury, Theodore Sturgeon, Julian May, Brian Aldiss, Ursula K. Le Guin, Kurt Vonnegut, Neal Stephenson, Robert Merle... Autores que han demostrado que el género es perfectamente compatible con lo que solemos llamar "gran literatura". Con una profunda inmersión en la psicología de los personajes, importantes ejercicios especulativos, sofisticado uso del idioma, dominio del lenguaje poético y metafórico, 

Pero no quiero apoyarme sólo en los ejemplos. Afirmo que la Ciencia Ficción es, en nuestros días, la mejor herramienta especulativa después del ensayo.


Veamos: por supuesto que el pasado es importante e interesante. Y existe una literatura "de género" (perdona el chiste) destinada a analizarlo y sacar conclusiones (amén de contar historias fascinantes ambientadas en ese pasado histórico).

Todavía existe, desde luego, un amplio campo para el ejercicio de la narrativa en tiempo presente. Aquí se trata de contar esas mismas u otras historias, igualmente fascinantes, en el restringido marco de la cotidianedad. Y cabe ahí, qué duda cabe, el ejercicio especulativo sobre diversos aspectos sicológicos, filosóficos, éticos, sociológicos...

Pero el presente, ese presente que no mira hacia adelante, se nos está quedando cada vez más pequeño. Las preocupaciones de hoy en día, para gran parte de la humanidad (y no estoy hablando de los fans de Star Trek) tienen que ver con, veamos... la superpoblación, la protección de las especies animales y la posible evolución de éstas, las energías alternativas, la contaminación, la existencia de inteligencias fuera de nuestro planeta, el origen del universo, el big-bang, la teoría de cuerdas, la mecánica cuántica, el desarrollo de la inteligencia artificial y sus implicaciones éticas, la posibilidad de crear vida artificial y sus implicaciones éticas, la posibilidad de grandes alteraciones genéticas de nuestros alimentos, de los animales y de los seres humanos mismos, y sus implicaciones éticas... 

Podría seguir y seguir durante mucho tiempo. Estos temas y muchos otros son de absoluta actualidad para  el presente de gran parte de la humanidad, porque constituyen elementos fundamentales para trazar nuestras expectativas de futuro, para hacer planes, para construir nuevos esquemas políticos y filosóficos, para repensar en mundo en el que vamos a vivir y vivirán nuestros descendientes.

Y en el contexto de las especulaciones sobre todos estos temas, evidentemente, contar historias fascinantes.  Los grandes maestros logran hacerlo con personajes psicológica y, si se me permite, espiritualmente "creíbles". Personas humanos. Casi siempre asustados y/o enamorados.