Diez años sin Roberto Bolaño

Publicado originalmente en "Moleskine literario". Aquí tienes el enlace.
Hace diez años murió Roberto Bolaño y su figura literaria sigue creciendoParece inagotable todo lo que aún queda por decir sobre una obra que, al menos para mí como lector particular, crece en dimensión y calidad en cada relecturaEso es una real “supervivencia literaria”, como dice Saoia Camarzana en “El Cultural”. La Biblioteca Nacional de España aprovecha este aniversario para rendirle un homenaje con Rubén Arias, Ignacio Echevarría y Rodrigo Fresán.
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Dice la nota:

Borges decía que cada escritor tiene sus precursores. Y Roberto Bolaño estaba tan de acuerdo con él que llegó a afirmar que era más feliz leyendo que escribiendo: “Escribir no es normal. Lo normal y lo placentero es leer; incluso lo elegante es leer. Escribir es un ejercicio de masoquismo”. Pero, ¿cuáles eran las influencias del chileno? Es conocido su interés por Borges pero hay ocasiones en las que las referencias en sus poemas a otros imprescindibles de la literatura no son tan evidentes. Como “Honoré de Balzac o W.G. Sebald”, opina Rubén Arias, quien participa en la mesa redonda en homenaje a la figura de Bolaño en el décimo aniversario de su muerte. El bibliotecario valiente es el nombre que se le ha dado a la cita que se llevará a cabo este miércoles en la Biblioteca Nacional de España con la participación de Rubén Arias, Rodrigo Fresán e Ignacio Echevarría .

Pero, ¿a quién más se puede releer en sus poemas y obras? “La influencia de Mark Twain y Baudelaire son rastreables pero hay que leer a Bolaño de manera crítica. Por otro lado, a Balzac rara vez se le pone a su lado y hace varios guiños a este autor. El problema es que hay que mirar más allá y observar si rinde tributo o forman parte de su mito personal”, explica AriasOtro que podría unirse a la lista de sus precursores sería Sebald con quien comparte “el ensimismamiento ante el horror y ese horror lo convierten en hilo áureo”, continúa.

Y no solo ellos, la lista crece y se puede añadir a Nicanor Parra, sobre todo por el tono y la distancia política que toman. “Desde los años 70 se ve esta correlación y gracias a que Borges y Bolaño hablaron de él se han reeditado y se ha recuperado su obra”, se contenta Arias. Por otro lado se podría hablar de esa mano tutelar de Vidas imaginarias o La cruzada de los niños de Marcel Schwob. Lo característico de Bolaño es que, al igual que ocurre con Borges, hace suyo todo lo que toca, es decir, que si el escritor de El último salvaje hace un guiño a alguien “es porque lo ha interiorizado”.

La figura de Bolaño se ha erigido como una de las más importantes e icónicas de la literatura. El chileno era un lector ávido e “intentar hacer un vaciado de su biblioteca es muy complicado, es más interesante ver cuáles de esas lecturas han influido y pueden releerse en su obra”, cuenta Arias a El Cultural. Hay una parte importante de mito en su figura, es una persona que apuesta por la literatura aun sabiendo que va a perder, como un samurái enfrentándose a un monstruo. “Los concursos de cuentos fueron su gimnasio de modo que él mismo alimentaba la figura de superviviente de la literatura”.

Es conocida esa faceta y presencia del escritor de 2666 en los concursos de cuentos. Y estos certámenes hacen que los participantes intenten crear sus obras de manera que las primeras líneas del relato sean atractivas para el jurado. Justamente esto es lo que hace Bolaño. “Todos sus comienzos son brutales, busca impresionar e impactar al lector para luego construir el resto del texto y sostener esa voz y esa primera línea”, analiza Arias. Esta es la relación con los concursos y Bolaño siempre acaba sus historias cuando se agota la voz narrativa, “como en una conversación”.

Rubén Arias obtuvo el Diploma de Estudios Avanzados en Literatura y Ciencia Literario con su edición Roberto Bolaño. Poemas, poética y textos recobrados (1974-1983). Conoce en profundidad la obra del chileno y la importancia de estudiar su obra, que “no su figura”, matiza. “Me genera recelo hablar de figura porque al fin y al cabo la importancia de un escritor es el valor que nosotros le otorgamos”. Por eso prefiere plantearlo desde la obra del escritor y ahí, su importancia llega no solo porque escribía de manera “brillante” sino porque ocupa un lugar que aún no se había creado.“Él mira a su pasado en México con nostalgia e ironía. La nostalgia implica no haber superado el pasado mientras que la ironía sí. Esa mezcla de ambas cosas le hace importante”, disecciona Arias.

Además, “el estudio de Roberto Bolaño en el ámbito académico parece que se hace más para enriquecer el currículum y en realidad hay que acercarse más en profundidad a su obra”, critica haciendo un matiz final: “Siempre hay que leerle con suspicacia, sospecha y despojándonos de esa figura icónica y de mito pop que se le ha concedido”.