Leído en "Moleskine literario", de Ivan Thays. Aquí está el enlace.
Sigrid Nunez fue asistente personal, y nuera además, de Susan Sontag por unos años. Junto con su hijo, los tres vivieron en el departamento de la escritora norteamericana y de ahí nace el libro Siempre Susan. Recuerdos de Susan Sontag (Errata Naturae). Inés Martín Rodrigo comenta la publicación en el ABC.
Dice la reseña:
A lo largo de 140 páginas, Nunez radiografía a la Susan Sontag más humana, con sus bondades y sus defectos, sus zonas luminosas y los abismos de soledad absoluta. Desde el traslado con su familia de Tucson a Nueva York cuando tenía solo cinco años por culpa de su asma («recordaba beberse a diario vasos de la sangre que su madre le traía de la carnicería»), a la ausencia de su padre (al que tuvo que «inventar» tras su abandono), su mala relación con su madre (que le envió una manta eléctrica cuando le diagnosticaron cáncer), la peculiareducación que brindó a su hijo (al que llamó David por la estatua de Miguel Ángel), su vida amorosa (acerca de la cual era «inconsolable») o su dura batalla contra el cáncer (lo primero que pensó cuando le dijeron que padecía la enfermedad fue: «¿Será que no he tenido suficiente sexo?»).