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Rodrigo Fresán a dos tiempos

Publicado originalmente por Fernando Pitarro en "Moleskine literario". Aquí tienes en enlace:

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A dos tiempos, o en dos partes, podemos leer la larga entrevista de Fernando Pitarro a Rodrigo Fresán en la web “Continuidad de los libros”. Los titulares de cada una de las partes son suficientes para leer la entrevista y saber que encontraremos de todo: “Escribo como grababan los Beatles" y "Si yo fuese un escritor masivo, el mundo sería un lugar muy raro”.  Para algunos serán boutades, para otros ideas heterodoxas o fuera del lugar común, como quieran, pero la verdad es que Fresán tiene opiniones contundentes y eso se agradece siempre.
Aquí algunas respuestas:

Rodrigo Fresán contra el final de la literatura / “La parte inventada”.

Publicado originalmente por Patricio Pron en "Prodavinci". Aquí tienes el enlace.

Rodrigo Fresán contra el final de la literatura La parte inventada por Patricio Pron 640
Algunos años atrás presencié una conversación entre el escritor argentino Rodrigo Fresán y un puñado de jóvenes autores latinoamericanos en el marco de la cual Fresán fue cuestionado por su deseo explícito de escribir “una gran novela”. Años después, y en el contexto de una literatura latinoamericana deliberada y mayoritariamente “ingrávida”, carente de peso y de ambición (también de trascendencia), aquella conversación adquiere el carácter de un momento importante ante la enorme ambición de La parte inventada, en la que aparece ficcionalizada ligeramente y como la manifestación de unos tiempos francamente malos para la literatura, pero tampoco mejorables. La parte inventada es la primera novela de Fresán desde El fondo del cielo, publicada en 2009. Su tema es el destino de la literatura en una época de superficialidad y subordinación a una industria del entretenimiento de la que la literatura es un apartado dificultoso y poco redituable;

·"Chicos prodigiosos", de Michael Chabon

"Los vinilos de Michael Chabon". Publicada originalmente en "Prodavinci". Aquí tienes el enlace

Telegraph Avenue, traducida por Mondadori, de Michael Chabon es reseñada para “Radar Libros” de Página12 por Rodrigo Fresán, con quien coincido que Chicos prodigiosos es lo mejor que ha publicado el autor norteamericano. Brokeland Records, una tienda de vinilos de segunda mano, es el lugar donde se desarrolla esta historia con ecos del Vineland de Thomas Pynchon y la tienda del protagonista de una novela de Nick Hornby.
Dice la reseña:

"El planeta Murakami", según Rodrigo Fresán.

Para Rodrigo Fresán, en Radar Libros, no es cierto que Alice Munro y Haruki Murakami, dos candidatos al Nobel, sean opuestos: entre el realismo de uno y la fantasía del otro. Dice Fresán que Murakami es un narrador absolutamente realista, aunque su realidad se basa en la de un planeta distinto al de Munro. Y luego invita a todos a ingresar al Planeta Murakami en su nueva novela Los años de peregrinación del chico sin color (Tusquets). Interesante. No sé por qué pensé que a Fresán no le gustaba Murakami.
 
Dice la nota:

LA BROMA MUY PROFUNDA J.M.COETZEE, por Rodrigo Fresán

Publicado originalmente por Rodrigo Fresán en "Moleskine literario". Aquí mismo tienes el enlace.

Para Rodrigo Fresán, la inquietud o desconcierto que ha generado en la crítica la nueva novela de J.M.Coetzee solo puede leerse como un buen signo. No se trata, nunca lo fue, de un autor complaciente sino de un narrador incómodo que ganó con justicia el premio Nobel pero eso no pudo detener su vuelo literario por caminos que solo él sabe que va a transitar. Eso es La infancia de Jesús, editado por Mondadori, el regreso de Coetzee a la novela pura dice Fresán en el ABC Cultura.
Dice la reseña:

"Levantad, lectores, la viga del mausoleo", de Rodrigo Fresán

Publicado originalmente en el blog de Rodrigo Fresán, "Las cosas de la velocidad". Aquí mismo tienes el enlace.


FRESAN_SALINGER_ILUSTRACIÓN
Jerome David Salinger
Lo recuerdo y lo conté muchas veces: hace unos años, festejé el que la emisión en vivo y en directo de Steve Jobs presentando su primer iPad fuera interrumpida —al menos por unos segundos— por la mala nueva de la muerte de Jerome David Salinger. Me pareció entonces un acto de justicia poética. Una breve pero trascendente victoria de la literatura y de alguien que escribió pocos/suficientes/inmortales libros por encima de ese efímero y casi inmediatamente desactualizado artefacto capaz de almacenar miles de títulos que jamás se leerán.